Las resoluciones de la Seguridad Social sobre incapacidad permanente pueden ser revisadas por los tribunales cuando el trabajador considera que su situación médica no ha sido correctamente valorada. En este caso, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha estimó el recurso presentado por un trabajador y reconoció su derecho a una gran invalidez, el grado más alto de incapacidad permanente.
El origen del caso
El trabajador padecía retinitis pigmentaria en ambos ojos, una enfermedad degenerativa que provoca una pérdida progresiva de la visión.
A lo largo del tiempo, su situación visual se fue agravando hasta llegar a una ceguera total en ambos ojos, lo que le impedía desarrollar cualquier actividad laboral con normalidad.
En el pasado ya se le había reconocido una incapacidad permanente total, pero su estado de salud continuó empeorando con el paso de los años.
La solicitud de revisión de la incapacidad
Ante el agravamiento de su enfermedad, el trabajador solicitó una revisión de su grado de incapacidad para que se reconociera una situación más grave.
El objetivo era que se declarara la gran invalidez, un grado que se concede cuando la persona, además de no poder trabajar, necesita la ayuda de otra persona para realizar actividades básicas de la vida diaria.
Sin embargo, esta petición fue inicialmente rechazada.
El recurso ante el Tribunal Superior de Justicia
El trabajador decidió recurrir la decisión ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha.
Durante el proceso judicial se analizaron diferentes informes médicos que confirmaban la evolución de la enfermedad y el deterioro visual progresivo.
El tribunal tuvo especialmente en cuenta que la patología había provocado ceguera total en ambos ojos, lo que supone una limitación extremadamente grave para cualquier actividad profesional y para la vida cotidiana.
La valoración del tribunal
Los magistrados analizaron la jurisprudencia existente sobre casos de pérdida de visión severa. Según esta doctrina, cuando una persona presenta ceguera total o una pérdida visual equivalente, debe considerarse dentro de las situaciones que pueden dar lugar a la gran invalidez.
El tribunal destacó que una persona en esta situación necesita ayuda para realizar numerosas actividades cotidianas, lo que justifica el reconocimiento del grado máximo de incapacidad.
La sentencia
Finalmente, el Tribunal Superior estimó el recurso del trabajador y declaró su situación de gran invalidez derivada de enfermedad común.
La sentencia reconoce:
- una pensión del 100 % de la base reguladora,
- más un complemento económico adicional destinado a compensar la necesidad de ayuda de otra persona.
Los efectos económicos de esta resolución se fijaron desde septiembre de 2014.